Israel vivió este jueves una de las jornadas más intensas desde el inicio del actual conflicto con Irán, tras el lanzamiento de una andanada de misiles balísticos que impactaron en varias zonas del país, incluyendo Jerusalén y Tel Aviv. Las explosiones, que comenzaron alrededor de las 07:10 hora local, fueron seguidas por múltiples alertas que obligaron a la población a buscar resguardo en refugios.
Según reportes oficiales, los sistemas de defensa registraron varios impactos y se activaron protocolos de emergencia en diversas localidades. Las sirenas sonaron de forma continua en Tel Aviv, donde las autoridades confirmaron al menos dos alertas en menos de una hora. El Magen David Adom, servicio de emergencias, desplegó personal médico en las zonas más afectadas, aunque aún no hay un parte oficial de víctimas.
En respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel ejecutaron una ofensiva aérea que incluyó nuevos bombardeos sobre instalaciones estratégicas en Irán. Uno de los blancos fue el reactor de agua pesada de Arak, considerado sensible por su potencial para producir plutonio. Según la televisión estatal iraní, la instalación había sido evacuada previamente y no representa riesgo de radiación.
La escalada se produce tras siete días consecutivos de ataques israelíes en territorio iraní, en los que se han apuntado a instalaciones nucleares, talleres de centrifugado y centros de investigación militar. También se confirmaron ataques en Teherán y en otras zonas no especificadas.
El líder supremo de Irán rechazó esta semana los pedidos de Estados Unidos para detener el conflicto y advirtió que una eventual intervención militar estadounidense provocaría “daños irreparables”. En las últimas horas, el régimen iraní lanzó cerca de 400 misiles y cientos de drones hacia Israel, causando al menos 24 muertos y cientos de heridos. Algunos de esos proyectiles impactaron en edificios residenciales del centro del país.
En medio de la creciente tensión, Israel comenzó a levantar algunas de las restricciones impuestas días atrás, lo que podría indicar una reducción de la amenaza inmediata. Sin embargo, la situación sigue siendo extremadamente volátil y bajo constante vigilancia internacional, especialmente ante los riesgos vinculados a las instalaciones nucleares.
El uso del reactor de Arak ha sido una fuente de preocupación internacional desde hace años. Aunque Irán accedió a modificarlo en el marco del acuerdo nuclear de 2015, el OIEA ha señalado recientemente que ha perdido control sobre el monitoreo del uso de agua pesada en el país, lo que vuelve a poner el foco en el posible desarrollo de armas nucleares por parte del régimen persa.