Cada 27 de enero se conmemora el Día Internacional en Memoria de las Víctimas del Holocausto, una jornada instituida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para recordar uno de los episodios más atroces de la historia contemporánea y promover la educación, el respeto y la defensa de los derechos humanos.
La fecha fue establecida formalmente el 1° de noviembre de 2005 mediante la resolución 60/7 de la Asamblea General de la ONU, en recuerdo de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, ocurrida el 27 de enero de 1945. Ese día, las tropas soviéticas llegaron al complejo ubicado en la Polonia ocupada por la Alemania nazi y encontraron a miles de sobrevivientes en condiciones extremas. Más de un millón de personas, en su mayoría judías, fueron asesinadas en ese lugar, que simboliza la brutalidad del régimen nazi y su plan sistemático de persecución y exterminio.
El Holocausto no solo significó la muerte de cerca de seis millones de judíos, sino también la persecución y asesinato de polacos, romaníes, personas con discapacidad, comunistas, homosexuales y otros grupos considerados “indeseables” por la ideología nazi. La conmemoración de hoy invita a la sociedad global a reflexionar sobre el impacto de estas políticas de odio y a reafirmar la lucha contra el antisemitismo, el racismo y todas las formas de intolerancia que pueden conducir a la discriminación y la violencia.
Para este año, Naciones Unidas adoptó el lema “Memoria del Holocausto y Educación 2026”, con el objetivo de promover la enseñanza y la difusión de información veraz sobre los hechos ocurridos durante el genocidio nazi, especialmente entre las nuevas generaciones. Este enfoque busca no solo honrar a las víctimas y sobrevivientes, sino también fortalecer el compromiso colectivo con la dignidad humana y los derechos fundamentales.
La preservación de la memoria histórica es una herramienta clave para prevenir que hechos similares vuelvan a repetirse. En este sentido, los Estados miembros de la ONU subrayan su responsabilidad de mantener vivas las historias de quienes padecieron el Holocausto, apoyar a los sobrevivientes y preservar los sitios históricos vinculados a estos sucesos. Asimismo, se impulsa la documentación, investigación y difusión educativa de materiales que permitan comprender la magnitud del genocidio y sus consecuencias.
La conmemoración de este 27 de enero no solo honra a quienes sufrieron y murieron bajo el régimen nazi, sino que también actúa como una advertencia permanente sobre los peligros del odio, la intolerancia y la deshumanización. En un mundo donde persisten formas de discriminación y violencia, este día refuerza la importancia de recordar para construir sociedades más justas, libres y respetuosas de la diversidad.