Escrito por Redacción 4DIARIO
enero 2, 2026
Desde hoy, primer día hábil del año, el mercado cambiario argentino comenzó a operar bajo el nuevo esquema de bandas de flotación para el dólar, tras la decisión del Gobierno nacional de modificar la forma en que se ajustan los límites superior e inferior de la cotización oficial.
El cambio marca el inicio de una nueva etapa en la política cambiaria, en la que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) busca fortalecer la acumulación de reservas internacionales y ordenar el frente externo, en un contexto de fuerte atención sobre la evolución de las expectativas y la dinámica inflacionaria.
El debut del sistema encuentra a inversores y operadores analizando el impacto que estos ajustes podrían tener en la operatoria diaria, la demanda de dólares y la valuación de los activos tanto en pesos como en moneda extranjera.
Un esquema atado a la inflación
La implementación del nuevo régimen coincide con la entrada en vigencia del programa oficial de compras de divisas para reforzar las reservas, y con el inicio de un ciclo en el que las bandas cambiarias se actualizan mensualmente en función de la inflación informada por el INDEC, con un rezago de dos meses.
El movimiento se produce luego de un cierre de año marcado por cierta volatilidad en el mercado de cambios, variaciones en los precios y una demanda de dólares que se mantuvo relativamente contenida frente a los picos registrados en meses anteriores. En este escenario, el foco del mercado está puesto en la capacidad de intervención del Banco Central y en las señales que surjan del nuevo esquema.
Cómo funciona el nuevo esquema cambiario
El sistema que entra en vigencia introduce modificaciones relevantes respecto del mecanismo anterior. Entre los principales puntos se destacan:
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El techo y el piso de la banda cambiaria dejan de ajustarse a un ritmo fijo del 1% mensual.
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A partir de ahora, ambos límites se actualizan según la inflación, tomando como referencia el último dato publicado por el INDEC con dos meses de rezago.
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El Banco Central podrá intervenir con compras de divisas incluso si el tipo de cambio no se acerca al piso de la banda.
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El objetivo central es acumular reservas internacionales, mediante un proceso de compras gradual y condicionado a la oferta genuina de dólares.
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La intervención diaria estará limitada a hasta el 5% del volumen operado, lo que actualmente equivale a unos USD 400 millones, con el fin de evitar distorsiones bruscas en el mercado.
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La expansión de la base monetaria acompañará la demanda de dinero y se canalizará principalmente a través de la compra de divisas. El BCRA proyecta que la base pase del 4,2% al 4,8% del PBI hacia diciembre de 2026, en línea con compras de reservas por hasta USD 10.000 millones.
Con este nuevo esquema, el Gobierno busca dotar al mercado cambiario de mayor previsibilidad, reducir la volatilidad y consolidar el proceso de normalización del frente externo, en un año que estará marcado por el seguimiento de la inflación y la evolución de las reservas.



