La situación de la libertad religiosa en el mundo volvió a quedar en el centro del debate a partir de los datos difundidos por la ONG Puertas Abiertas, que alertan sobre la persecución que padecen millones de cristianos en distintos países. El tema fue también motivo de reflexión por parte de referentes de la Iglesia, quienes llamaron a visibilizar este drama humano que muchas veces permanece fuera de la agenda pública.
Según el informe internacional publicado este mes, uno de cada siete cristianos enfrenta algún tipo de persecución o discriminación a causa de su fe. Esto incluye restricciones para expresar creencias, dificultades para acceder a educación, salud o empleo, y situaciones de violencia, amenazas o encarcelamiento.
El relevamiento señala que alrededor de 388 millones de personas viven su fe en contextos de alta presión o peligro. En varios lugares, las comunidades religiosas se ven obligadas a reunirse en forma clandestina o bajo vigilancia, mientras que templos y espacios de culto han sido blanco de ataques.
Durante 2025, el documento reporta miles de muertes de cristianos en distintos países, con especial incidencia en algunas regiones de África y Asia. Entre las naciones mencionadas como de mayor riesgo figuran Nigeria, Corea del Norte, Irán, Pakistán, Afganistán, Somalia y Yemen, entre otras.
La problemática también alcanza a América Latina. El informe menciona limitaciones a manifestaciones públicas de fe, expulsión de religiosos y confiscación de bienes eclesiales en algunos países de la región. En otros casos, líderes comunitarios vinculados a la pastoral social han denunciado amenazas y presiones.
Especial preocupación genera la situación de mujeres y niñas, quienes —según el relevamiento— pueden sufrir formas específicas de violencia y vulneración de derechos en contextos de intolerancia religiosa.
Desde distintos ámbitos eclesiales se subraya que estos datos no son solo cifras, sino historias concretas de personas y comunidades que sostienen su fe en medio de grandes dificultades. Al mismo tiempo, se destaca la importancia de promover el respeto, el diálogo interreligioso y la defensa de la libertad de conciencia como pilares de una convivencia pacífica.
La difusión de estos informes busca generar conciencia y alentar gestos de solidaridad, oración y compromiso con la defensa de la dignidad humana en todo el mundo. 