IGLESIA CATÓLICA
«La Alegría del Amor», exhortación apostólica del Papa Francisco, cumple 10 años: vigencia actual del mensaje

Escrito por Redacción 4DIARIO

mayo 8, 2026

Reflexión del Pbro. Dr. José Juan García.
"La Alegría del Amor", exhortación apostólica del Papa Francisco, cumple 10 años

Por Pbro. Dr. José Juan García

En marzo de 2016, Francisco firmó la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia (La Alegría del Amor). Decía: «La palabra amor a menudo aparece desfigurada». Se ha debatido mucho esto. Benedicto XVI, en  Deus Caritas Est, comenzó y desarrolló el tema de la identidad del ágape , el amor cristiano, con estas palabras: «En toda esta multiplicidad de significados, el amor entre el hombre y la mujer, en el que cuerpo y alma convergen inseparablemente y se abre al ser humano una promesa aparentemente irresistible de felicidad, emerge como el arquetipo del amor por excelencia, ante el cual, a primera vista, todos los demás tipos de amor palidecen».  

Sin embargo, nuestros tiempos revelan una creciente preocupación: la extrema fragilidad de este amor humano, que nunca ha parecido tan débil y voluble como en nuestros días. “Amor líquido”, decía Z. Bauman. Cuestionamos su inestabilidad, su frágil identidad, tan evidente que nos asombra cómo tantos amores se transforman en grandes odios y resentimientos. El «amor por excelencia» ya no parece tan excelente. Quizás sea el efecto eco del mundo abierto, de las redes sociales, lo que hace que parezca agradable airear los trapos sucios de las ruinas de las relaciones en público.

Evidentemente, la centralidad omnipresente del yo, ha dictado que el ego sea autosuficiente  en su irresistible ars amatoria. Si el ego manda, la indiferencia reina, y el otro ha de doblegarse al ritmo del capricho. Sin Dios en la base se viviría una vida de adaptación perezosa al otro y con ocasionales arrebatos de generosidad oportuna, salpicados de una indiferencia despreocupada.

Hay sin embargo, hombres y mujeres que viven el amor de modo diferente. Maridos y esposas saben lo que es el amor. Y lo siembran y riegan todos los días. Y el otoño de la vida los encuentra unidos en ese “nosotros conyugal” que labiorosamente han construido.

El amor se renueva. El “Sí” se reestrena. ¿Existen dificultades? Obvio que sí. Pero el amor humano, que se liga al amor divino (Cristo Esposo de su Iglesia sin mancha ni arruga) es capaz de resurgir, renacer, perdonar, sanar. El amor no es rutina. Es renovación de las ventanas del alma que intenta respirar aire nuevo.  

Casi sin darnos cuenta, Idolatrar la propia carrera profesional puede socavar a la familia. ¿Acaso Dios no desea mi éxito profesional? Sí, pero si este se convierte en el centro de todos mis intereses, el Himno a la Caridad tiene algo que decirte. Más bien, lo que la Iglesia debe proponer claramente es el modelo y la fuente de la que podemos beber para purificar nuestros corazones y hacer que nuestro amor se asemeje cada vez más al único Amor.

Aprendamos a amar. Tampoco se trata solo de «esfuerzos» puramente humanos. Se trata, sin embargo, de dejar humildemente que nuestro amor sea educado y moldeado por Otro. En el amor, solo hay un Maestro. El sacramento es un signo y un camino para demostrar si sabes amar como Jesús amó.

Amoris Laetitia  es un texto lleno de optimismo. Diez años después, conserva toda la fuerza de la esperanza cristiana. Esta no es pura confianza en los supuestos dones del individual, sino la certeza de que incluso los más incapaces de amar entre nosotros pueden recurrir al único Amor que nunca falla.  

Noticias recientes